Con frecuencia oímos hablar de la importancia de eliminar las toxinas en los productos que consumimos, los que comemos, los que ponemos en nuestra piel. Somos conscientes de los problemas que ocasionan los químicos y otros compuestos dañinos en el aire que respiramos y en el agua que llega a nuestras casas. En consecuencia, cuando decidimos empezar a cuidarnos de una forma más saludable, eliminar estas fuentes de toxinas es prácticamente lo primero que nos viene a la cabeza.

Y sin embargo a menudo se olvida otra fuente de intoxicación, una que no llega del exterior sino de dentro de nosotros. Los pensamientos, actitudes y sentimientos tóxicos nos contaminan, lenta pero efectivamente.

Cuando se trata de salud sentirse bien es mucho más importante de lo que creemos. Y sin embargo quererse y cuidarse se quedan como asignatura pendiente en nuestra sociedad. La falta de reflexión al respecto y los prejuicios acumulados nos dejan vulnerables al bombardeo constante de publicidad engañosa y a sus imposiciones de lo que debería ser nuestra felicidad. Resulta prácticamente imposible no sentirse afectado por la incansable fuente de inseguridades con que nos venden todo tipo de productos, especialmente de cosmética. Las marcas basan sus estrategias de venta en minar la autoestima de sus consumidores y hacerles sentir inseguros e infelices y con la necesidad de adquirir sus productos para paliar estas inseguridades.

Paradójicamente toda esta comunicación negativa y violenta consigue el efecto contrario a lo que esperamos obtener con el consumo de sus productos. Los pensamientos y actitudes negativos inhiben la producción de endorfinas y con ello se acelera el envejecimiento y aumenta el riesgo de problemas asociados con la ansiedad y la presión sanguínea. El resultado es no sólo un aspecto más decaído y envejecido, sino más profundo, ya que todo el organismo se ve afectado por el desequilibrio hormonal y puede resultar en problemas importantes de salud.

Por ello para nosotros defender una cosmética 100% libre de prejuicios es mucho más que palabras. Es nuestra forma de entender el cuidado de tu piel, planteándolo como un tratamiento holístico que comienza con sentirse bien por dentro tanto física como emocionalmente. Y de esta forma conseguir cambiar la relación que tenemos con nuestro cuerpo, una relación de aceptación, de amor y de salud.

Esperamos que nuestra cosmética ayude cada día a más personas a sentirse bellas y libres de ser quienes son.