Los parabenos son conservantes que encontramos en prácticamente cualquier tipo de cosmético o producto de cuidado personal. Su función es prevenir la formación y el crecimiento de hongos y bacterias. Los detectarás fácilmente leyendo el INCI (lista de ingredientes) bajo diversos nombres, casi siempre acabado en -paraben o -parabeno. Los más frecuentes son Ethylparaben, butylparaben, methylparaben, propylparaben, isobutylparaben, isopropylparaben…

Se llevan utilizando décadas, pero en los últimos años se ha descubierto que pueden absorberse a través de la piel, la sangre y del aparato digestivo. Las investigaciones demuestran que en el organismo tienen la habilidad de comportarse como el estrógeno y por ello pueden causar problemas endocrinos e incluso contribuir a la aparición de cáncer.

A raíz de estos descubrimientos, el público se ha vuelto más exigente con las marcas y muchas han comenzado a controlar su formulación, siendo cada día más fácil encontrar la etiqueta SIN PARABENOS en tus productos habituales.

Hasta aquí bien pero la pregunta que nos hacemos es: ¿son los parabenos el único ingrediente nocivo que hay que eliminar de la cosmética?

La realidad es que a pesar de que se conocen muchos otros ingredientes que pueden ser nocivos, mientras el consumidor no lo reclame, muchas marcas siguen incluyendo productos tóxicos en los cuidados personales.

Es habitual que en hidratantes de cualquier tipo (incluso algunos autodenominados naturales) os encontréis con parafinas, siliconas y vaselinas u otros derivados del petróleo. Está demostrado que estos productos secundarios, fruto de la refinación del petróleo contienen PAHs, que están considerados cancerígenos. Sin embargo, se siguen incluyendo en todo tipo de cuidados personales, incluso en muchos para pieles sensibles o en productos para embarazadas y bebés.

En Dhyvana sólo podemos recomendaros que exijáis que vuestros productos no estén sólo libres de parabenos sino también de cualquier otro derivado del petróleo. Y es que ahí está la belleza del poder del consumidor: vosotras con vuestra elección de compra podéis cambiar la forma en la que se formula y garantizar así productos más naturales y saludables para el cuidado personal.